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Cada cosecha que compartimos comenzó años atrás, en silencio, bajo la tierra, donde la raíz aprende a sostener lo que algún día dará fruto.

La semilla

Como todo en la vida, empezamos por lo esencial: una buena semilla y raíces fuertes.

El plantel es nuestro inicio. Es donde cuidamos cada detalle que influye en el crecimiento de la planta: la temperatura, la nutrición, el riego, la humedad. Aquí nada se deja al azar. Sabemos que lo que se hace bien desde el principio se sostiene con el tiempo.

La raíz en la tierra

Cuando llega la temporada de lluvias, trasplantamos las matas a las fincas. Así renovamos los cafetales poco a poco, manteniéndolos jóvenes y productivos.

Es una etapa silenciosa pero decisiva. La raíz necesita afirmarse, encontrar su lugar, adaptarse a la tierra que la va a sostener durante años.

La primera flor

A los tres años, la mata entra oficialmente en producción. Es un momento que esperamos con paciencia.

En primavera llega la floración. La finca cambia de aroma y entendemos que el ciclo continúa. La flor es el primer indicio de la próxima cosecha.

Es muy difícil predecir los días exactos en los que la flor estará completamente abierta, de hecho, a veces solo dura unas pocas horas en su máximo esplendor.

Encabezado 1

El grano que toma forma

Meses después aparece el grano, todavía verde. Aquí ya podemos ver el tamaño y la cantidad que nos dará la cosecha.

Es la etapa de observación y seguimiento. Caminamos los cafetales, revisamos cada planta, confirmamos que el proceso va como debe.

Es el momento que hemos esperado todo el año: la cosecha.
Nos preparamos todos, junto con más de 500 familias, para cosechar a mano el grano cuando esta en su mejor punto.

Finca de la Vequia ©
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Finca de la Vequia.
Así se vive donde se cultiva.

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